Unas reflexiones de un compañero, Iván Soteras, y nuestro tutor, José Amenós, muy a tener en cuenta sobre la enseñanza de la gramática.
Iván:
José:A menudo se utilizan todos esos términos para analizar la lengua y para explicar las reglas gramaticales sin ejemplos y sin inducción. Es una opinión personal que he querido compartir después de leer el fragmento del chat pero que de ningún modo se he entendido que en el chat se diga que es un objetivo no explícito... Por ejemplo, mi impresión sobre la lengua francesa es que hay muchas reglas gramaticales y que muchas veces se explican en clase de modo rápido y "a la ligera", es decir sin tomarse el tiempo necesario para practicar con ejemplos escritos, orales, etc. Nos dan una "pastilla" de gramática y ale, se acaba la clase y el dia siguiente se aborda otra cuestión... Bien, en el fondo lo que quería era reivindicar el uso de la lengua en clase, planteando situaciones comunicativas auténticas. Pero estoy de acuerdo en que conocer/presentar algunos términos para analizar la lengua son útiles para el aprendizaje.
Los profesores, a veces, son/somos víctimas de una deformación profesional, que nos hace dar mucho peso en la clase a la reflexión sobre la lengua y muy poco al uso de la misma. Creo que hay varias causas que influyen:
- Fotocopiar un cuadro de gramática y un ejercicio de huecos es mucho más sencillo, desde el punto de vista organizativo, que poner en práctica una actividad comunicativa que funcione bien (especialmente, si se trabaja con grupos grandes).
- En algunos entornos, el profesor tiene un programa de la institución que está definido con detalle en términos gramaticales, mientras que solo incluye objetivos comunicativos muy generales.
- El profesor tiene miedo (a veces, con razón) de perder el control del grupo si planifica actividades demasiado abiertas...
- La formación académica del profesor, en muchos casos, se fundamenta en saberes sobre la lengua, y no en la forma de enseñarla.
- Por último, pero no menos importante... hay alumnos que, por su estilo personal o por su propia cultura académica, tienden a asumir (consciente o inconscientemente) que lo que realmente importa es el sistema formal, la gramática, las listas de vocabulario... Y no se privan de hacérselo saber al profesor.
En definitiva, cada profesor (y cada alumno) llega al aula con una serie de ideas y de creencias sobre cómo se aprende y cómo se debe enseñar una lengua. Tratar de objetivar, racionalizar y fundamentar esas ideas y creencias es una de las tareas que cualquier docente debería hacer para crecer profesionalmente. Y no menos importante es buscar un punto de entendimiento entre dichas creeencias del profesor y los hábitos, necesidades y expectativas de los alumnos.
Aunque mi comentario no vaya dirigido a esta entrada en especial, la quería utilizar para comentar sobre tu blog. Es de los que más he ido viendo a lo largo del curso y quería decirte que, como ya sabrás, me parece muy, muy completo! La verdad es que has hecho muy buen trabajo y te has implicado bastante tanto con el curso como con nosotros, tus compañeros... Ha sido un placer trabajar contigo Diego. Un saludo!
ResponderEliminarMuchas gracias, Patricia. Qué amable eres. La verdad es que me ha motivado mucho vuestra colaboración y la del resto de compañeros. Ha sido una experiencia muy enriquecedora. Siempre me ha gustado estar en contacto con mis colegas de profesión, tanto en cursos como este y en listas de distribución. Y, personalmente, da gusto tratar con gente como vosotros.
EliminarUn cálido saludo desde Lleida,
Diego