Los malentendidos, una vez superado el momento en el que resultan incómodos, acaban siendo divertidos. Diría que nacen de la discrepancia entre la intención del emisor y la interpretación que reciben por parte del destinatario. Algo muy parecido ocurre con los chistes, cuyas interpretaciones se basan en las discrepancias entre dos interpretaciones diferentes. Los chistes que prefiero -será deformación profesional- son los metalingüísticos, los que juegan con las palabras.
Hoy he leído un artículo muy interesante de Isao Higashimori que trata estas discrepancias. Habla de dos tipos de chistes, los de definición y los metalingüísticos. Por un lado, los primeros originan discrepancias a partir de las interpretaciones no-definitorias y las definitorias; por otro lado, los chistes metalingüísticos ofrecen interpretaciones de situaciones propias del mundo real que discrepan con interpretaciones sobre las formas lingüísticas, es decir, sobre el mundo de lo metalingüístico.
Higashimori afirma que la Teoría de la Relevancia proporciona un marco ideal para explicar por qué estos tipos de chistes nos hacen reír. En el artículo hay un ejemplo muy claro de chiste de definición, que puede traducirse perfectamente al español:
a. ¿Cuál es la definición de repetición?
b. ¿Puede volver a decir eso, por favor?
En el chiste hay dos explicaturas: una que viene de una interpretación metarrepresentacional, en la que el emisor ofrece un ejemplo de repetición, y luego otra que se obtiene a partir de una interpretación no- metarrepresentacional que ofrece un significado literal, procedente de la descodificación.
Hay otro que me encanta:
- What's a kidnap?
- A baby that's having a sleep!
Ahí se crea una pseudocomposición (no sé bien cómo llamarlo) que une kid ('niño') y nap ('siesta') para formar ese significado discordante con el término que debería definirse, kidnap ('secuestro'). No estoy seguro de que esté emparentada con este caso nuestra archiconocida adivinanza española: "oro parece, plata no es, ¿qué es?".
También se habla de pseudomorfología en los casos de chistes metalingüísticos que confunden una palabra independiente con otra más larga, donde el añadido no es un morfema de la palabra más larga:
- What kind of key opens a banana?
- That's a trick question. You don't need a key to open a banana.
- Wrong. The answer is a monkey.
Aquí el humor viene de la discrepancia entre la referencia al mundo real y la metarreferencia lingüística, a las formas lingüísticas. Los malentendidos también nacen de interpretaciones divergentes respecto al conocimiento del mundo y sobre todo las convenciones sociales.
He disfrutado mucho de esta lectura. ¿No es increíble que la pragmática nos ayude a explicar por qué estos tipos de chistes nos resultan graciosos? Bien, quizás a los hablantes nativos de inglés les parezcan chistes malos, pero a mí, que no tengo el inglés como lengua materna, me parecen muy graciosos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario