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lunes, 18 de marzo de 2013

Actividad 4 de la UF 2 (Módulo 2) I - Grupo 1

La lengua no es un ente gramatical aislado que adquiere sentido cuando alguien la estudia de un manual, sino que adquiere su verdadero significado cuando se pone en uso. El uso de la lengua nos sirve para poner de manifiesto nuestro conocimiento del mundo frente a los otros usuarios de la lengua. Pero no todos los seres humanos poseemos el mismo conocimiento o las mismas concepciones del mundo. Cada sociedad, comunidad o persona posee un conocimiento del mundo que fijan mediante unas reglas dentro de las comunidades. Por ello, en el estudio de una L2, es necesario que queden explicados estos posibles cambios dentro del conocimiento del mundo entre lenguas. Consideramos pues que aprender a comunicarse correctamente en una lengua no consiste sólo en conocer bien su gramática, sino en dominar una serie de elementos extralingüísticos compartidos por los miembros de esa cultura y sociedad.

Durante el aprendizaje de una L2 suelen existir interferencias, cuando un aprendiz de una L2 o de una lengua extranjera transfiere los principios culturales y las pautas de conducta de su propia lengua a la lengua meta. Por un lado, se distingue la interferencia pragmalingüística que se trata de interferencias de la lengua materna del aprendiz a la L2, dando como resultado fórmulas que carecen de un significado equivalente en la lengua meta. Y por otro lado existen interferencias sociopragmáticas que son interferencias de la cultura del aprendiz en la L2, dando como resultado conductas inadecuadas en las relaciones sociales con la L2. Ambos errores interfieren en el proceso comunicativo, y producen contrastes culturales que impidan una adecuada comunicación. Las primeras, que atañen a fórmulas fijas bien codificadas, se detectan con mayor facilidad que las segundas, que se asocian a aspectos culturales que regulan la conducta de los participantes en la interacción.

A la hora de la enseñanza de lenguas, es vital ser consciente de estos tipos de interferencias para evitar errores pragmáticos, que se perciben de forma mucho más negativa por los hablantes de la lengua meta que los errores únicamente ligados al código lingüístico. Pero esto no quiere decir que la enseñanza de las lenguas deba olvidar por completo el enfoque gramatical. Nuestra misión como docentes debe ser un equilibrio entre que el alumno maneje la gramática como un nativo, y que llegue a interpretar el mundo a través de la lengua como un nativo. Es decir, la gramática y la pragmática deben unirse e interrelacionarse.

La Gramática enseñará el uso de la lengua desde la norma y la Pragmática lo hará desde su uso. Son dos nociones que hay que tener presentes en la enseñanza de una lengua extranjera para que el estudiante pueda hacer un buen uso de la lengua en todo tipo de situaciones comunicativas. Los factores socioculturales tienen gran influencia sobre el comportamiento verbal de igual forma que para ser entendidos necesitamos unas mínimas nociones gramaticales.

Actualmente se impone la idea de que los enfoques pragmáticos son más útiles y adecuados en la enseñanza de lenguas extranjeras. Los factores extranlingüísticos que intervienen en la comunicación deben ser tenidos muy en cuenta. No obstante, como ya hemos dicho, para que la enseñanza de las lenguas sea efectiva no se debe olvidar por completo la gramática. Sino que se debe encontrar un equilibrio entre gramática y pragmática.

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